El primer día hábil de cada mes, el SEPE publica el paro registrado. Pero esa cifra no recoge a todas las personas inscritas como demandantes de empleo en las oficinas públicas: solo a una parte. La diferencia no es menor y conviene saber de dónde sale.
Una definición de 1985 que sigue vigente
El concepto estadístico de paro registrado lo fija la Orden de 11 de marzo de 1985, que estableció los criterios para medirlo. Según esa norma, el paro registrado son las demandas de empleo pendientes el último día del mes en las oficinas de empleo, excluyendo a una serie de colectivos. Cuatro décadas después, ese marco sigue siendo el que ordena la estadística.
La idea de fondo es que no todo el que se inscribe en una oficina de empleo es un parado disponible. Alguien puede inscribirse teniendo ya trabajo, sin poder incorporarse de inmediato o buscando solo un tipo muy concreto de empleo. La norma separa esos casos del núcleo de "parado registrado".
Quién queda fuera de la cifra
Estos son los principales colectivos que están inscritos como demandantes pero no computan como paro registrado:
| Colectivo excluido | Motivo |
|---|---|
| Trabajadores ocupados que buscan otro empleo (demandantes de mejora) | Ya tienen trabajo |
| Personas en suspensión o reducción de jornada por un ERTE | Mantienen su relación laboral |
| Fijos discontinuos en periodo de inactividad | Conservan el contrato en vigor |
| Demandantes de empleos con condiciones muy específicas (solo teletrabajo, solo extranjero, jornada concreta) | Disponibilidad limitada |
| Personas sin disponibilidad inmediata (jubilados, pensionistas de incapacidad, mayores de 65, en baja médica o maternidad) | No pueden incorporarse ya |
| Estudiantes de educación reglada menores de 25 | Disponibilidad condicionada |
| Demandantes de servicios previos al empleo (orientación, formación) | No demandan empleo directo |
| Compatibilizan empleo a tiempo parcial con prestación | Ya trabajan |
Estos grupos forman lo que técnicamente se conoce como demandantes no ocupados que no entran en el paro registrado y demandantes con relación laboral.
La magnitud: más de un millón de personas
La diferencia entre el total de demandantes inscritos y el paro registrado supera el millón de personas en los datos recientes del SEPE. No es una cifra residual: es un colectivo numeroso y muy heterogéneo, en el que conviven situaciones muy distintas. Algunas se entienden bien como "no paro" (alguien que ya trabaja y solo quiere mejorar). Otras son más discutibles, como los fijos discontinuos en su periodo de inactividad, que dieron lugar a un debate específico tras la reforma laboral de 2022.
El SEPE publica estos desgloses en sus notas estadísticas mensuales, de modo que cualquiera puede ver cuántos demandantes hay en cada categoría y reconstruir la diferencia con el paro registrado.
Cómo leerlo sin caer en el sensacionalismo
Que existan exclusiones no significa que la cifra esté manipulada: la norma es pública, está vigente desde 1985 y se aplica con los mismos criterios bajo cualquier gobierno. Pero sí implica dos cosas que conviene tener presentes:
- El paro registrado subestima ciertas formas de desempleo. Quien busca activamente trabajo pero figura como "disponibilidad limitada" no aparece, aunque a efectos prácticos esté sin empleo.
- Por eso la EPA suele dar cifras más altas. La encuesta del INE aplica el criterio de la OIT, que no coincide con las exclusiones administrativas. Las dos cifras miden cosas distintas y ambas son correctas.
La conclusión rigurosa no es "el paro real es otro", sino que hay varias formas legítimas de contar el paro y conviene saber cuál se está citando. Mirar solo el paro registrado da una imagen parcial; cruzarlo con la EPA y con el total de demandantes da la imagen completa.